lunes, 11 de enero de 2010

Renne Casine

René CassinEste artículo pertenece al periódico electrónico de noviembre de 2008 “60 años de la Declaración de Derechos Humanos, 1948-2008”. Para consultar los demás artículos de este periódico haga clic a la derecha.La Declaración Universal de los Derechos Humanos refleja el conocimiento jurídico y la habilidad profesional del ganador del premio Nobel, René Cassin, quien dedicó su vida a la defensa de los derechos humanos. Fue uno de los fundadores de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura y calificó la Declaración de “un rayo de esperanza para la humanidad”.Rene Cassin nació en 1887 en Bayona, Francia. Se educo en el Liceo de Niza y en la Universidad de Aix-en-Provence. En 1908 obtuvo titulos en humanidades y derecho. Se calificó en el primer puesto en un examen competitivo de la facultad de Derecho de la Universidad y en 1914 obtuvo el doctorado en ciencias jurídicas, económicas y sociales.Cassin comenzó su carrera jurídica en los Tribunales de París, donde permaneció hasta que fuera reclutado para luchar en la Primera Guerra Mundial. Prestó su servicio en la infantería y fue herido gravemente. Su condición era tal que los médicos militares lo operaron sólo por los ruegos apremiantes de su madre, quien era enfermera en el hospital de campaña donde Cassin fue tratado. Cassin sobrevivió, pero el dolor producido por sus heridas lo afectó durante el resto de su vida.“Evité tratar asuntos de naturaleza reconocidamente política, aunque el derecho técnico de los contratos y las obligaciones está regido, desde luego, por principios morales, especialmente el de la buena fe”, decía Cassin de los comienzos de su vida profesional. La experiencia de la Primera Guerra Mundial cambió su forma de percibir las cosas: “Esa guerra dejó su marca indeleble e inconfundible en mi, como lo hizo en muchos de mis contemporáneos”. De regreso a la vida civil Cassin contrajo matrimonio y tomó el cargo de profesor de Derecho en la Universidad de Aix-en-Provence. En 1918 fundó la Federación Francesa de Veteranos de Guerra Inválidos. En 1929 entró a ocupar la cátedra de Derecho Fiscal y Civil en la Universidad de París, donde permaneció hasta su jubilación en 1960.Firme creyente en los ideales de la Revolución Francesa, Cassin salió de Francia durante la Segunda Guerra Mundial para trabajar como uno de los asesores de Charles de Gaulle en Londres. Ocupó varios cargos en el gobierno de la llamada Francia Libre, incluyendo el de comisionado de instrucción pública.Cassin representó a Francia ante la Liga de las Naciones, predecesora de la Organización de las Naciones Unidas, desde 1924 hasta 1938, y en la Conferencia de Desarme de Ginebra en 1932-34. Fue nombrado delegado a las Naciones Unidas en 1946 y fue uno de los fundadores de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.Cassin ocupó la vicepresidencia de la primera Comisión de las Naciones Unidas de Derechos Humanos y más adelante la presidencia. Aunque era experto internacional en derechos humanos, Cassin reconoció la dificultad de los problemas que se avecinaban: “Como consecuencia de estas vacilaciones y del carácter vago de tales innovaciones, desde un comienzo la misma Comisión de Derechos Humanos tenía dudas sobre su papel y sus funciones en general”.La Comisión recibió un esquema preparado por la Secretaría de la ONU como punto de partida para modificar algunos de sus artículos, ampliar otros y crear unos totalmente nuevos. Secciones considerables del borrador de Cassin pasaron a formar parte del documento final de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. “Como corolarios del derecho de todo individuo a la vida y a la plena participación en la sociedad, la Declaración incorporó en la lista de los derechos humanos el derecho al trabajo y un número de derechos económicos, sociales y culturales”, observó Cassin.Aunque el Tercer Comité de la Asamblea General (encargado de asuntos sociales, humanitarios y culturales) y la Asamblea General en pleno debatieron y revisaron el borrador, gran parte de la redacción de Cassin sobrevivió el largo proceso de corrección y permanece en el documento actual. Cuando se aprobó la Declaración Universal, Cassin observó que ésta sería un “rayo de esperanza para la humanidad”.A Cassin, ya reconocido como uno de los cerebros jurídicos internacionales más importantes, se le pidió una vez más que prestara sus servicios a su país y a organizaciones jurídicas internacionales. Fue vicepresidente del Consejo de Estado de Francia, la autoridad máxima en los casos de Derecho Administrativo. De 1960 a 1970 formó parte del Tribunal Constitucional de su país, que decide sobre la constitucionalidad de las leyes aprobadas por la legislatura. Además, fue presidente del Tribunal de Arbitraje de La Haya y miembro del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo y luego presidente del mismo.Cassin recibió el premio Nobel de la Paz en 1968. En esa ocasión dijo: “Ha llegado el momento de proclamar que, para el establecimiento de la paz y la dignidad humana, cada uno de nosotros debe trabajar y luchar hasta el final”. Cassin murió en París en 1976.

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